Test, preguntas y simulacros
Practicar preguntas no es un complemento del estudio: es lo que convierte lo leído en lo que se recupera con el cronómetro corriendo. Y el mejor material de práctica que existe lo publica gratis el Ministerio.
Última actualización: 13 de agosto de 2026
- Por qué practicar rinde más que releer
- El formato real, pieza a pieza
- La penalización y la única pregunta que hay que hacerse
- Test por materia y simulacros completos
- Qué medir, además de los aciertos
- El simulacro tiene que replicar el formato
- La plantilla oficial, el material que nadie usa
- Revisar los fallos es la hora más rentable
Con un examen de tipo test, con penalización y con tiempo cerrado, la diferencia entre quien ha leído el temario y quien lo ha practicado se nota desde la primera pregunta dudosa. No es una preferencia de método: es lo que la prueba mide.
Por qué practicar rinde más que releer
Recuperar información de memoria consolida más que volver a leerla, y la diferencia crece cuanto más tiempo pasa hasta el examen. Releer produce fluidez, que se confunde con dominio; responder produce recuperación, que es lo único que tendrás disponible el día de la prueba.
En un temario jurídico ese efecto es especialmente marcado, porque buena parte del contenido son distinciones —plazos, competencias, requisitos— que se reconocen al leerlas y no se recuperan sin haberlas practicado.
El formato real, pieza a pieza
Un simulacro solo sirve si reproduce la prueba, y la prueba tiene una particularidad que casi ningún material recoge: se evalúan 75 preguntas pero se contestan 83. Cada apartado lleva preguntas de reserva, «debidamente identificadas» como tales al final del bloque, que se contestan igual que las demás y solo entran en juego si se anula alguna evaluable, sustituyéndola por su orden y dentro de su propio apartado.
| Apartado | Evaluables | Reserva | Escala | Tiempo |
|---|---|---|---|---|
| A · materias comunes | 50 | 6 (de la 51 a la 56) | 0 a 50 | 2 horas |
| B · especialidad | 25 | 2 (la 26 y la 27) | 0 a 25 | 1 hora |
| Total | 75 | 8 | 0 a 75 | 3 horas |
Si tras las sustituciones quedaran menos de 50 preguntas válidas en el apartado A o menos de 25 en el B, la calificación se extrapola a la escala completa. Por eso contestar las de reserva no es opcional en la práctica: son gratuitas en riesgo mientras no se anule nada y son tu red si algo se anula.
Y son dos relojes, no uno. La primera parte va de 9:00 a 11:00 hora peninsular; a la segunda se accede a continuación y se cierra una hora después de su comienzo. El tiempo sobrante de la primera no se arrastra: los minutos que ahorres en el apartado A no se pueden gastar en el B. Un simulacro que ponga tres horas seguidas a un bloque único de 75 preguntas entrena mal exactamente ese punto, que es donde más gente se descuadra.
La penalización y la única pregunta que hay que hacerse
La convocatoria lo dice así: se obtiene «un punto por cada respuesta correcta» y se descuenta «una tercera parte del valor de una respuesta correcta» por cada incorrecta; «las preguntas no contestadas no serán tomadas en consideración». Con cuatro opciones, ese descuento está calibrado al azar puro.
| Si puedes descartar | Probabilidad de acierto | Esperanza de marcar |
|---|---|---|
| Ninguna opción | 25 % | 0,0000 |
| Una | 33,3 % | +0,1111 |
| Dos | 50 % | +0,3333 |
| Tres | 100 % | +1,0000 |
Marcar sin ningún criterio no suma ni resta en promedio: la esperanza es exactamente cero. Basta descartar una sola opción para que responder pase a ser rentable. De ahí que la pregunta útil ante una duda no sea «¿estoy seguro?», sino «¿puedo descartar alguna?», que es una pregunta muchísimo más fácil de contestar en veinte segundos.
Y conviene no importar el razonamiento de otras oposiciones. Donde el descuento es de un cuarto sobre cuatro opciones, adivinar a ciegas renta y el consejo es marcarlo todo. Aquí no: adivinar a ciegas es neutro. Practicar con simulacros sin penalización aplicada instala precisamente el hábito equivocado.
Test por materia y simulacros completos
| Formato | Para qué sirve | Cuándo |
|---|---|---|
| Test por materia | Consolidar un bloque recién estudiado y detectar lagunas | Durante todo el estudio, justo después de cada tema |
| Test mezclado | Entrenar a identificar de qué materia es cada pregunta | Desde la mitad de la preparación |
| Simulacro completo (75 preguntas) | Entrenar ritmo, resistencia y estrategia de respuesta | Últimas semanas |
El test mezclado es el que más se salta y el que más se parece al examen. La prueba presenta las preguntas de una en una y en orden aleatorio, así que estudiar por bloques nunca entrena la primera tarea real: reconocer ante qué materia estás.
Qué medir, además de los aciertos
Practica lo que acabas de leer.
Test por materia y simulacros con el formato real del examen, con explicación de cada respuesta.
Tres cifras informan mucho más que el porcentaje. Cuántas respondiste con seguridad, cuántas marcando con dudas y cuántas dejaste en blanco. Diagnostican problemas distintos y se corrigen de forma distinta.
Las dudosas acertadas son la señal más útil de todas: marcan material que parece sólido sobre el papel y fallará bajo presión. Y las que dejaste en blanco habiendo podido descartar una opción son puntos regalados, porque con cuatro opciones y un tercio de penalización descartar una ya hace positiva la esperanza.
El simulacro tiene que replicar el formato
50 preguntas de materias comunes en dos horas y 25 de especialidad en una, con las de reserva incluidas, con penalización aplicada y sin consultar nada, porque el examen real es a libro cerrado pese a celebrarse desde casa.
Ese último punto se descuida mucho. Practicar con el código abierto entrena una habilidad que no se va a poder usar, y da una falsa lectura del nivel propio justo cuando más importa medirlo bien.
Añade una condición que suele olvidarse: hacerlo de una vez y a la hora del examen. La prueba empieza a las 9:00 con llamamiento único, y la resistencia de las últimas veinticinco preguntas no se entrena haciendo bloques de diez cuando apetece.
La plantilla oficial, el material que nadie usa
Tras cada convocatoria el Ministerio publica la plantilla provisional de respuestas el primer día hábil siguiente al examen, abre cinco días hábiles para impugnar preguntas y publica después la plantilla definitiva, ya depurada con las anulaciones y las sustituciones por preguntas de reserva. Es el material de práctica más fiel que existe, es gratuito y está infrautilizado.
Su valor no es solo tener las respuestas: es ver el estilo real del enunciado, la longitud de las opciones y el tipo de distinción que la Comisión Evaluadora considera exigible, que es siempre más literal de lo que se supone. Las plantillas del ejercicio 2025 permiten comprobar, por ejemplo, que en civil y mercantil la pregunta 25 cambia según el derecho foral elegido y que el resto del examen es idéntico.
Dos cautelas. La primera, que la plantilla definitiva puede no coincidir con la provisional: si estudias con la provisional, contrasta. La segunda, que impugnar una pregunta y pedir revisión de la calificación no son el mismo trámite: la impugnación va contra la plantilla provisional y tiene cinco días hábiles; la revisión va contra las calificaciones definitivas, tiene tres días hábiles y solo cabe por errores materiales de corrección. Confundirlos hace perder el plazo bueno.
Revisar los fallos es la hora más rentable
Más, por minuto invertido, que hacer preguntas nuevas. Un fallo revisado con su explicación señala exactamente dónde está el hueco; una pregunta nueva acertada no enseña nada que no supieras ya. La tentación es siempre hacer más volumen, porque parece progreso.
La rutina que funciona es hacer el bloque, revisar todos los fallos y todas las acertadas con dudas, y volver al tema del que salieron cuando se agrupen. Ese último paso es el que casi nadie da y el que convierte un test en aprendizaje en vez de en una nota.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas preguntas tiene el examen de acceso a la abogacía?
Se evalúan 75 pero se contestan 83: 50 de materias comunes más 6 de reserva en el apartado A, y 25 de la especialidad elegida más 2 de reserva en el apartado B. Las de reserva van identificadas y solo cuentan si se anula alguna evaluable.
¿Cómo debe ser un buen simulacro?
Con el formato real: 50 preguntas en dos horas y 25 en una, con dos relojes separados, con la penalización de un tercio aplicada y sin consultar textos legales, porque el examen es a libro cerrado pese a celebrarse desde casa.
¿Conviene dejar preguntas en blanco?
Solo cuando no puedas descartar ninguna opción. Con cuatro opciones y un descuento de un tercio, marcar al azar tiene esperanza exactamente cero; descartar una sola opción ya hace que responder sea rentable, con esperanza de +0,111.
¿Dónde están las preguntas reales de convocatorias anteriores?
El Ministerio publica la plantilla de respuestas de cada convocatoria: la provisional, el primer día hábil siguiente al examen, y la definitiva después de resolver las impugnaciones. Es el material de práctica más fiel que existe y es gratuito.
¿Qué conviene medir en los test?
Además de los aciertos, cuántas se respondieron con seguridad, cuántas dudando y cuántas se dejaron en blanco. Cada cifra señala un problema distinto y se corrige de forma distinta.
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Practica lo que acabas de leer.
Test por materia y simulacros con el formato real del examen, con explicación de cada respuesta.
Fuentes oficiales
- Orden PJC/298/2026, de 24 de marzo, por la que se convoca la prueba de evaluación de aptitud profesional para el ejercicio de la profesión de la abogacía para el año 2026 (BOE-A-2026-7323), apartados 12 y 14
- Reglamento aprobado por el Real Decreto 775/2011, de 3 de junio, artículo 20
- Plantillas de respuestas de las convocatorias, portal del Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes
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